Años 2010-2016

Muchos nombres sobre la pista, gloria y fracaso, cielo e infierno, campeones y perdedores. El dominio de Vettel, de Red Bull, la lucha de Alonso, los fiascos de Ferrari, la vuelta de campeones pasados, el nacimiento de nuevas estrellas, flechas plateadas inalcanzables, carreras para enmarcar y otras para olvidar. Una mezcla de ingredientes marcados especialmente por el cambio de reglamentaciones que hicieron perder lo que un día fue la F1 en estado puro. Pese a ello, la emoción ha estado latente, presente en prácticamente todos los años entre 2010 y 2016. Una época de grandes dominadores.

2010 – Ferrari regala el mundial

Tras el breve pero eficaz impás de Brawn en 2009, llegaba el año del baile de sillones. El más importante, el de Fernando Alonso dirección Ferrari, su sueño desde que era un niño. También cambiaba de aires el vigente campeón, Jenson Button para formar una dupla británica al frente de Mclaren. Por su parte, tenía que ser el año de la confirmación de Red Bull, que ya habían enseñado el morro en 2009 con un Vettel en plena efervesencia. Otro de los grandes nombres que volvieron al gran Circo fue el del siete veces campeón del Mundo, Michael Schumacher, con la escudería Mercedes. Dicen que segundas partes nunca fueron buenas, nada más lejos que la realidad que vivió el piloto alemán.

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Fue una temporada marcada por los grandes cambios en la reglamentación. Se dejaba atrás el KERS, los tapacubos, las paradas con repostajes y lo más importante, variaba el sistema de puntuación. Además iba a ser el último Mundial de Bridgstone como proveedor de neumáticos, antes de dejar paso a los actuales Pirelli.

El Mundial tuvo un claro dominador, los Red Bull de Vettel y Webber y más importante todavía, de Adrian Newey. Un genio sin varita, una mente prodigiosa que hace oro todo lo que toca. Sólo Fernando en algunos tramos de la temporada parecía capaz de hacer frente a dos toros sin control. Imparables en clasificación, la fiabilidad y los fallos de sus pilotos fueron su propia criptonita que mantuvo viva la llama de la remontada del español.

De hecho, a dos carreras para la conclusión del campeonato, Alonso salió líder del Mundial en Corea, tras una loca carrera pasada por agua donde Vettel sólo pudo ser quinto y Webber séptimo. Tras ser tercero en Brasil, Fernando llegaba como el favorito en las apuestas para llevarse ese emocionante Mundial. Webber era segundo, Vettel tercero y Hamilton cuarto. El alemán y el inglés tenían opciones remotas de coronarse, quien se lo iba a decir a Sebastian.

La estrategia de Ferrari fue realizar un marcaje al hombre a Webber. Alonso tuvo el enemigo en casa. Tras el accidente de Schumacher, Webber decide hacer su parada con el Safety Car en pista, Alonso cubre su posición una vuelta después. Los dos salen tras los dos Renault, en la séptima y octava posición. Una tortura, un suplicio para el asturiano que desesperado, no podía pasar ni a Petrov ni a Kubica. Sin ayudas como el DRS, las remontadas eran mucho más difíciles. Se le escapaba el Mundial, ya que Vettel lideraba la carrera a placer. Alonso necesitaba ser quinto,    pero nunca escaló hasta dicha posición y cedió en bandeja de plata, un Mundial que tenía ganado, amarrado con las dos manos. La imagen del de Ferrari totalmente abatido pasará a la historia, las lágrimas de Sebastian, campeón más joven de la historia, también.

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2011: Vettel se da un homenaje

Si en 2010 Red Bull había permitido una lucha más abierta por el Mundial con varios fallos de fiabilidad y pilotaje, 2011 fue un auténtico paseo de la escudería austríaca, más concretamente del defensor de la corona, Sebastian Vettel. El de Heppenheim arrasó, no dejó opción a nadie. 15 pole positions, 11 victorias y 392 puntos, 122 más que Jenson Button, segundo en la clasificación, le valieron para dar un golpe de autoridad, un auténtico recital de pilotaje para convertirse también, en el bicampeón más joven de la historia, superando así, el récord de Fernando Alonso. Dejaba la marca en 24 años, 3 meses y 7 días. Fue tal el dominio del de Red Bull que consiguió el campeonato cuando todavía faltaban 4 carreras para la finalización del Mundial, y aun así, ganó dos de esas cuatro carreras. Un lobo desatado, un joven con hambre que conducía una máquina que rozaba la perfección. La combinación perfecta.

2012: Alonso se vuelve a quedar a la puertas

2012 se convirtió en un pequeño deja vú de lo vivido en 2010. Ferrari volvió a convertirse en aquel Cavalino que puso en apuros a los toros de Red Bull, pero que su irregularidad en algunos compases de la temporada, sobretodo en clasificación, condenó a un Fernando Alonso al que le dieron el caramelito y se lo quitaron en el último momento, otra vez. Fue el Mundial donde se citaron hasta 6 campeones del mundo, por primera y única vez en la historia, gracias a la vuelta de Kimi Räikkönen esta vez al frente de un Lotus-Renault.

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En las siete primeras carreras hubo siete diferentes ganadores, el más sorprendente, Pastor Maldonado en Catalunya tras una genial lucha con Alonso. Precisamente el español fue el primero en repetir. El asturiano hizo una primera parte de Mundial excepcional cosechando tres victorias, marchándose a las vacaciones de verano líder del Mundial con una gran renta de ventaja. Pero cuando se canta victoria antes de tiempo las cosas se tuercen. En Spa Grosjean lo apeó de la carrera en la primera curva y en Suzuka un pinchazo volvió a poner un 0 en su casillero. Paralelamente, Vettel encadenaba 4 victorias consecutivas para ponerse líder del Mundial. El Campeonato se decidió en Sao Paulo en una carrera para enmarcar. Alonso necesitaba un pequeño milagro para salir de Brasil como tricampeón del mundo. A Vettel le bastaba con ser cuarto o mejor para no depender del samurái.

Todo parecía hecho tras la clasificación del sábado, donde el alemán acabó cuarto y Fernando octavo, pero la magia de la F1 tiene esto, guiones inesperados. Alonso y su don para las salidas le colocaban por delante de Vettel pasadas las eses de Senna, y segundos después ocurrió un auténtico golpe de teatro. Bruno Senna se llevaba por delante al piloto de Red Bull que era relegado a la última plaza. Pero el Vettel era un auténtico toro, valga el juego de palabras, y lejos de retirarse, el alemán hizo una remontada de verdadero campeón. Acabó sexto y Alonso segundo a 2.7 segundos de Button, lo que le coronaba como tricampeón del mundo de F1 por tan sólo tres puntos, el primero en hacerlo sin ganar ni una sola carrera en Europa.

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2013: Póker de Vettel

2013 fue un año cargado de polémica. El último de los motores V8 y el del cambio de neumáticos a mitad de temporada. Los problemas con el excesivo desgaste de los Pirelli de ese año obligaron a que los de 2012 volvieran a ser montados a mitad de temporada. Las quejas de escuderías como Red Bull, Mclaren o Mercedes acabaron por ser las causas de dicho cambio. Ferrari había sido una de las escuderías que mejor se había adaptado a esos compuestos y el principal perjudicado del cambio. Cabe recordar que Alonso ganó en Montmeló realizando 4 paradas, las mismas que en 2011 realizó Vettel para ganar en el mismo circuito y en esa ocasión no se cambiaron.

El resultado fue un lastre para la competitividad del Mundial. Si Ferrari estaba a la altura y en la lucha con Red Bull, se deshincharon de forma irreversible con el cambio de los compuestos y benefició en particular a un piloto, Sebastian Vettel. El alemán encadenó desde Bélgica hasta Brasil, es decir, las nueve carreras posteriores a las vacaciones de verano, nueve victorias consecutivas que lo lanzaron hasta su cuarto Mundial, el último que ha ganado el de Heppenheim.

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2014: Inicio del trienio de Mercedes

Los cambios llegaron a la F1 en 2014, los más significativos, el paso al motor V6 híbrido con dos motores eléctricos incorporados y a las cajas de cambio de 8 marchas. Además, con el objetivo de dar espectáculo, la última carrera otorgaba el doble de puntuación, una decisión que no contentó a nadie y la cual no persistió en los mundiales posteriores.

La nueva reglamentación condujo al desamor de muchos con este deporte, criticado por aspectos como el poco desgaste físico de los pilotos, el no ruido de los nuevos motores y por el dominio incontestable de la única escudería que supo interpretar las nuevas reglas a la perfección, Mercedes. 2014 era el inicio del trienio de las flechas plateadas, a las que sólo Red Bull en contadas ocasiones, le ha podido soplar la oreja a los de Brackley.

Hamilton y Rosberg se repartieron todas las victorias de ese Mundial a excepción de dos, Hungría y Bélgica, donde Ricciardo y su sonrisa dieron una alegría a los aficionados de la F1. Lewis dominó sobretodo en la parte final del campeonato donde obtuvo seis victorias en las últimas siete carreras. La más importante, en Abu Dhabi, en la última carrera, donde cerró el campeonato con la ayuda de un fallo mecánico en el coche de su compañero. Hamilton se alzaba con su segundo título Mundial.

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Fue además, un año de despedidas sonadas. Fernando Alonso abandonaba Ferrari tras cinco temporadas en blanco, cosechando tres subcampeonatos y cansado de no tener un coche ganador. Otro que decía adiós a la que había sido su casa y que tanto éxito le permitió obtener fue Vettel, que se iba a ocupar el sitio de Fernando en Ferrari. Atrás dejaba cuatro campeonatos consecutivos y una última temporada para olvidar.

2015: Hamilton se pasea

Si 2014 había sido un paseo para Mercedes, 2015 lo fue todavía más. Superó en cifras a coches como al Red Bull RB7 de 2011, al Ferrari F2004 e, incluso, al McLaren MP4/4 de 1988 y sumando el 86% del máximo de puntos que se puede conseguir en una temporada. Una auténtica barbaridad, un dominio nunca visto que acabó con el segundo Mundial de Hamilton seguido, el tercero en su cuenta, batiendo de nuevo a un Rosberg que despertó demasiado tarde. Ganó las tres últimas carreras, un preludio de lo que le esperaba en 2016.

2016: La revolución de Nico

Dicen que a la tercera es la vencida y parece que Rosberg se lo tomó al pie de la letra, más le valía. No podía permitirse otro año conduciendo el mejor coche de la parrilla sin poder batir a Hamilton. Fue el año de la rebeldía de Lewis, del mejor Nico jamás visto y del sorpasso de Red Bull a Ferrari y del nacimiento de un futuro Campeón del Mundo, Max Vertsappen.

Rosberg empezó como acabó 2015, ganando. Encadenó cuatro victorias consecutivas para dar un golpe sobre la mesa. Rosberg tenía el Mundial entre ceja y ceja. Hamilton estaba nervioso. Se paseó en 2014 y 2015, ahora tenía un rival de verdad, tenía el enemigo en casa. Pese a ello, Hamilton demostró de qué pasta está hecho, y tras el abandono en Catalunya, donde se tocó precisamente con Rosberg, obtuvo 5 victorias de seis que le pusieron líder del Mundial en vacaciones.

La vuelta al cole pero, no le sentó nada bien. Rosberg volvió como el alumno aplicado y Hamilton el rebelde. Nico hizo los deberes temprano y Hamilton se los dejó para el último día y claro, le faltó tiempo. El inglés ganó las últimas cuatro carreras en un intento a la desesperada de remontar una desventaja insalvable. Rosberg gestionó como un verdadero campeón su renta y se proclamó campeón. Un premio merecido, un broche de oro a un final de carrera prematuro. Se le echará de menos.

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2017 será un año de cambios, dirigidos sobre todo a frenar a un Mercedes que, pese a las adversidades, parece el favorito. Quizás los toros de Red Bull les pueden plantar cara y veremos donde se sitúan Ferrari o el Mclaren de Alonso. Una cosa sí podemos afirmar, la esencia que hizo grande a este deporte está de vuelta. Coches agresivos, veloces que van a poner al límite a cada uno de los caballeros que con valentía van a subirse a tales bestias. La batalla está a punto de comenzar.

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