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El GP de Singapur: algo más que fuegos artificiales Repasamos la historia del GP de Singapur desde su debut en 2008

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Bienvenidos a la tierra del glamour, de la fama, del dinero, de los barcos y de los rascacielos. No, no nos referimos a Montecarlo. Estamos hablando de Singapur, la decimocuarta prueba del calendario que, pese a su corta presencia en la Fórmula 1, ya es una cita indispensable dentro del Gran Circo. Pero como veréis a continuación, no estamos aquí para hacer un recorrido turístico por esta ciudad futurista. Porque nueve ediciones dan para mucho, y a falta de escasos días para cumplirse el décimo aniversario del Gran Premio de Singapur, es el momento más adecuado para repasar todo lo acontecido bajo la noche mágica de Marina Bay.

Empecemos por lo que la gran mayoría conocemos. Singapur es un circuito urbano y al mismo tiempo la carrera más larga del mundial. De hecho en varios años se ha tenido que acortar la distancia de la carrera a dos horas debido a la extensa duración de la misma. Del mismo modo y pese a tener una longitud de 5.065 metros, es el trazado con más curvas del calendario (23) por delante de circuitos como Abu Dhabi con 21 curvas o Bakú y COTA con 20. Esto hace de Marina Bay un trazado muy técnico donde cualquier error se paga caro. Los muros están muy cerca y rozarlos está permitido, pero hasta cierto límite.

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A lo largo de estos años hemos comprobado que el trazado singapurense tiene puntos críticos donde se concentran el mayor número de accidentes. Uno de ellos es la curva 18, concretamente la entrada al túnel del tercer sector. Se trata de una curva a izquierdas en la cual la pista se estrecha considerablemente y donde bloquear las ruedas delanteras está más que prohibido si no quieres acabar el Gran Premio ahí. En 2008 Massa fue uno de los primeros en probar las protecciones de la curva 18 y acto seguido le siguió Sutil. Dos años más tarde Kobayashi fue otra presa más de esta curva infernal. El Hispania de Bruno Senna no pudo esquivar al Sauber y acabó igual o peor que el japonés. Y así podríamos estar mencionando pilotos hasta que se nos hiciese de día en Singapur: Webber, Alguersuari, Karthikeyan, Ricciardo…

Otra zona donde normalmente se producen incidentes es en la fuerte frenada de la curva 7 después de la larga recta del primer sector. En este punto caliente del circuito se han presenciado geniales maniobras de adelantamiento, pero también hemos visto trozos de fibra de carbono volando, alerones rotos, pinchazos y sobre todo mucha tensión. Si no que se lo digan a Felipe Massa y a Lewis Hamilton en el corralillo de prensa en 2011 tras un toque entre ambos pilotos que dejó al brasileño fuera de carrera. No fue ni mucho menos la primera vez que Hamilton y Massa se encontraron en pista (ni fuera de ella) en aquella temporada.

Desde luego que la lista de accidentes en Marina Bay daría para escribir un artículo entero. Aunque si nos debemos de quedar con uno ese es sin duda el de Nelson Piquet Jr. en 2008.  Se trata del conocido crashgate que le permitió ganar a Fernando Alonso en la edición inaugural y que dejó a Flavio Briatore apartado de la F1 indefinidamente. El piloto español partía 15º en la salida y se aprovechó de un accidente al parecer premeditado de su compañero de equipo que permitió a Fernando escalar puestos con la salida del coche de seguridad y así ganar la carrera. La acción polémica de Piquet fue trasladada a los juicios un año más tarde y el equipo Renault no salió muy bien parado. Nelson acabó peor, fue despedido por la marca del rombo.

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Dos años más tarde, Fernando Alonso volvió a ganar, esta vez con Ferrari y aguantando detrás al Red Bull de Sebastian Vettel durante la totalidad de la carrera. Fue el primer Grand Chelem del piloto asturiano y el único hasta la fecha. Sin embargo, si hay que hablar de un piloto dominante en Marina Bay, ese es precisamente el piloto alemán. Vettel es el piloto que más victorias posee en Singapur, cuatro. Todas ellas conquistadas entre 2011 y 2013 en plena era hegemónica de Red Bull, a excepción del triunfo logrado con Ferrari en la “extraña” edición de 2015.

Hace dos temporadas se celebró una de las carreras más insólitas (por no decir misteriosas) desde que Mercedes comenzó a dominar en la era híbrida. Por algún casual las flechas de plata no consiguieron adaptarse al trazado singapurense aquel fin de semana, lo cual sí consiguieron tanto en 2014 como en 2016. En la jornada del sábado Lewis Hamilton clasificó quinto y Nico Rosberg sexto a segundo y medio del tiempo de la pole, cuando dos semanas atrás Hamilton venció con solvencia en Monza. Ya durante el domingo el piloto británico de Mercedes abandonó en la vuelta 32 por una pérdida en la presión del turbo y Rosberg terminó fuera del podio.

Las teorías que se barajaron por aquel entonces fueron unos juegos de neumáticos manipulados por Pirelli, las altas temperaturas o una carencia de potencia del motor Mercedes durante el fin de semana. Todas estas hipótesis fueron descartadas por Toto Wolff. Sim embargo, algunos campeones del mundo como Jenson Button o Fernando Alonso llegaron a afirmar tras aquel inesperado resultado de Mercedes que “esto es bueno para el deporte, incluyendo a Mercedes” o incluso que “así es la Fórmula 1: o lo tomas o lo dejas”, insinuando una posible voluntad de vender igualdad.

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Como hemos visto, Singapur es un lugar donde la polémica suele ser un ingrediente más en cada Gran Premio, aunque no solo de esto se alimenta esta glamurosa cita. Singapur es mucho más aparte de ser una carrera nocturna. Es, junto a todo lo comentado, el circuito más exigente de la temporada superando incluso a Malasia. Los pilotos deben estar dos horas concentrados para no tocar los muros, a lo que le suma tener que soportar temperaturas infernales dentro del cockpit, unos valores que pueden llegar a rondar los 60º y una humedad cercana al 80%. Es por ello que la preparación física es fundamental para aguantar las 61 vueltas de este Gran Premio. Los pilotos suelen acabar agotados y no es para menos, los héroes que llegan a cruzar la bandera de cuadros pierden en torno a 3 kg.  De hecho son muy habituales las radios de los ingenieros recordando a los pilotos que deben beber durante la carrera para no deshidratarse y de este modo llegar hasta el final.

En Singapur son poco frecuentes los adelantamientos al tratarse de un trazado urbano y revirado, pero cuando los hay éstos suelen levantarnos de nuestro sitio. Por ejemplo cabe recordar la maniobra que realizó Massa sobre Bruno Senna en 2012 pasando por el puente que conecta la curva 12 con la 13. El Ferrari del brasileño estaba totalmente cruzado y sin control, pero Felipe completó el adelantamiento sobre su compatriota. Cinco años después ni el propio Massa se explica cómo salió bien aquella acción.

Nueve ediciones después, Lewis Hamilton y Sebastian Vettel se presentan al Gran Premio de Singapur solo separados por tres puntos en plena lucha por el título mundial. El de Mercedes ha vencido aquí en dos ocasiones (2009 y 2014) mientras que el piloto de Ferrari ya ha subido al cajón más alto del podio en cuatro ocasiones. Son los dos pilotos con mejores números en Marina Bay junto a Fernando Alonso y, por cosas del destino, ambos se jugarán la victoria el domingo. Veremos quién brilla en la noche de Singapur. Vistas las ediciones pasadas, tampoco descartemos sorpresas.

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Sobre Albert David Wojtaszczyk

Albert David Wojtaszczyk

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