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Entusiastas del pasado

Un francés muy querido en Maranello, dos niños prodigio sin suerte y otros pilotos que solo lograron una victoria (2ª parte)

En esta segunda parte repasamos otros casos como el del querido Jean Alesi o los desafortunados François Cevert y Robert Kubica, entre otros.

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En la primera parte, vimos algunos casos muy curiosos de pilotos que solo se han subido una vez a lo más alto del cajón a lo largo de su trayectoria. Hoy, vamos a analizar dos casos que corresponden a la década pasada, otros dos casos que datan de hace más de 40 años, y un caso de un piloto muy querido por una escudería histórica que fichó al piloto en cuestión cuando su monoplaza contaba con prestaciones muy limitadas que hacían del coche, según Alain Prost, «un camión». 

Alesi, celebrando su victoria en Montreal – eurosport.com

Empezamos con este primer caso. Jean Alesi fue el compañero de Alain Prost cuando Prost lanzó estas duras declaraciones contra la escudería, de la cual fue expulsado de inmediato. Pese a no vencer, ni contar con un coche ganador, Jean se hizo un hueco en el corazón de los tifosi mientras observaba cómo McLaren, Williams y Benetton contaban con coches infinitamente mejores que el suyo

Tras haberse subido al podio en doce ocasiones durante sus primeros cinco años con Ferrari, llegó el gran día en Montreal. El día de su 31 cumpleaños, Alesi salía desde la quinta posición, y tras una carrera bastante caótica en la que la lluvia iba y venía, el francés se terminó llevando la victoria, en su intento número 91. Cabe destacar que fue la única carrera de 1995 que no sería ganada ni por un Williams ni por un Benetton. Tras esta temporada, ficharía por Benetton debido a la marcha de Schumi a Ferrari, pero el francés jamás lograría volver a ganar.

Kubica, celebrando su victoria en Canadá – @WilliamsRacing

Trece años después, Canadá también sería testigo de la única victoria de uno de los hombres con más habilidad y menos suerte de los últimos tiempos. Tras un espectacular accidente el año anterior en ese mismo circuito en el que, para sorpresa de todos, solo se fracturó una pierna, Robert Kubica se llevó el gato al agua en el único doblete de la historia de Sauber. Un incidente entre Kimi Räikkönen y Lewis Hamilton en boxes dio vía libre al polaco para llevarse la victoria, seguido por su compañero Nick Heidfeld, una de las duplas más letales de los últimos años.

Era el sexto podio del polaco en menos de dos años, y tras esa carrera, Kubica se colocó líder del mundial. Ficharía por Renault en 2010, y posteriormente alcanzaría un acuerdo con Ferrari para 2012, pero un accidente de rallies en 2011 que hizo que casi perdiera un brazo frenó su progresión. El polaco nunca volvería a ser el mismo, pero ha logrado volver esta temporada, aunque sea pilotando un Williams, actualmente el peor coche de la parrilla.

Jarno Trulli celebra junto a Flavio Briatore su victoria en Montecarlo – taringa.net

En la primera parte, mencionamos la curiosa victoria de Olivier Panis en Montecarlo. Sería la última vez que sonara la Marsellesa en el podio del circuito monegasco hasta este Gran Premio que vamos a mencionar a continuación. El Gran Premio de Mónaco de 2004 sería la carrera en la que Jarno Trulli, un piloto con una carrera realmente extensa en la categoría reina, lograría su única victoria a los mandos del Renault R24.

Un accidente de Fernando Alonso en la vuelta 41 ocasionaría un periodo del Safety Car durante el cual colisionaron Michael Schumacher y Juan Pablo Montoya, dejando vía libre a Jarno Trulli y a Jenson Button para luchar por su primera victoria. Trulli se llevaría el gato al agua, y Button tendría que esperar dos años más para lograr su primera victoria. Trulli no volvería a ganar, y sería despedido de Renault al conocerse su acuerdo con Toyota para la siguiente temporada. Mientras tanto, Button lograría 15 victorias y el título mundial de 2009.

Jochen Mass, pilotando para McLaren – mclaren.com

La legendaria lucha entre Niki Lauda y James Hunt durante los años 70 no dejó ver el talento de muchos otros pilotos que corrieron durante estos años en la categoría reina. Uno de ellos fue Jochen Mass. Tras pasar sin pena ni gloria por Team Surtees, el alemán fichó por McLaren para la temporada 1975, y su cuarta carrera con el equipo sería la única victoria que se llevaría el alemán a lo largo de sus 114 carreras en la categoría reina. 

El Gran Premio de España de 1975 podría ser recordada por la única victoria de un pilotazo como Mass pero, por desgracia, no es así. El Circuito de Montjuïc ya había tenido que afrontar varios problemas legales debido a una mala fijación de los guardarrailes, pero igualmente, pese a todas las controversias por temas de seguridad, se terminó disputando la prueba. Los tres únicos pilotos que no corrieron fue el compañero de Mass, Emerson Fittipaldi, su primo Wilson, y Arturo Merzario

En la vuelta 26, solo quedaban nueve coches en pista de los 25 que tomaron la salida. Durante esa vuelta, sucedió la tragedia que hizo que la Fórmula 1 jamás volviera a las calles de Montjuïc. Rolf Stommelen, líder de la prueba, perdió el alerón trasero, perdiendo el control del monoplaza e impactando contra los guardarraíles, llevándose por delante a varios espectadores, de los cuales cinco perdieron la vida. La carrera se suspendió tres vueltas después y fue Mass quien se llevó la prueba. Stommelen sobreviviría al accidente, pero fallecería ocho años después en una prueba de sport prototipos.

François Cevert, en 1973 – Parabrisas

Por último, François Cevert también merece estar en esta lista. El piloto francés corrió durante sus cuatro temporadas en la Fórmula 1 con Tyrrell como compañero de Jackie Stewart, llevándose su única victoria en Watkins Glen en 1971. Tras la retirada de Jackie Stewart, Cevert pasaría a ser el primer piloto de Tyrrell desde el GP de Estados Unidos de 1973. Por desgracia, en la clasificación de ese mismo Gran Premio, Cevert, uno de los pilotos más talentosos de principios de los años 70, perdería la vida en un accidente. Un final triste y anticipado de una trayectoria automovilística que habría sido muy exitosa de no ser por esta tragedia.

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Entusiastas del pasado

Nelson Piquet y Nigel Mansell, el antagonismo olvidado de los años 80

La rivalidad entre Prost y Senna hizo que algunos olvidaran muy rápido una rivalidad legendaria que hoy repasamos y que marcó parte de la década de los 80.

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Si alguien menciona algún tipo de rivalidad en la Fórmula 1 en los años 80, el 95% de la gente hablará de la que quizá sea la guerra más legendaria de la historia de la Fórmula 1, tanto por lo que pasó durante dicho periodo como por el legado que ambos dejaron en la Fórmula 1: Alain Prost y Ayrton Senna.

Sin embargo, esta enemistad trascendía mayoritariamente sobre la pista, y, como mucho, llegaba al despacho de Jean-Marie Balestre. Hoy, nos remontamos unos pocos años atrás, aun estando dentro de la misma década, y hablamos de otra rivalidad que, incluso desde fuera de la pista, marcó el principio de la segunda mitad de los años 80: Nelson Piquet y Nigel Mansell.

Ambos comenzaron más o menos sobre la misma época en la Fórmula 1, pero el éxito de Piquet fue bastante más inmediato que el de Mansell. Tras anotar solo tres puntos en su primera temporada completa en la Fórmula 1, en 1979, su escudería, Brabham, dio un salto brutal de calidad, y Piquet finalizó segundo en su segunda temporada, 1980, antes de llevarse al fin el gato al agua en 1981, gesta que repetiría en 1983. Durante esa época, Mansell todavía cabalgaba a lomos de un Lotus en el que hacía algún que otro podio, pero poco más.

Nelson Piquet y Eliseo Salazar, en Hockenheim – Clarín

Durante la primera mitad de los años 80, el incidente más sonado protagonizado por uno de estos dos fue cuando Piquet llegó a las manos en un encontronazo con Eliseo Salazar tras un choque entre ambos cuando Piquet lo estaba doblando. Fue ahí cuando, al abandonar el monoplaza, Nelson sacó a lucir su carácter al dirigirse a Salazar, empujarle, y luego tratar de pegarle dos puñetazos.

Pese a no contar con un monoplaza especialmente bueno, Mansell ya iba dejando destellos de su garra y carácter también, cuando se quedó sin gasolina en el Gran Premio de Dallas de 1984, y empujó el coche hasta la meta para lograr un punto y finalizar sexto. Al año siguiente, Mansell fichó por Williams. Y en 1986, llegaría Piquet. Prost, Piquet y Mansell en la lucha por el título. El espectáculo estaba servido.

Tras una temporada en la que el escalón más alto del podio de 11 de las 15 carreras disputadas llevó el nombre de uno de estos tres (cuatro victorias de Mansell por tres de Prost, sin contar esta última carrera, y cuatro de Piquet), llegó el Gran Premio de Australia en Adelaida. Mansell hizo lo que tenía que hacer, logró la pole y lideró durante gran parte de la carrera. Sin embargo, cuando lideraba en la vuelta 63, a falta de muy pocas para el final, un reventón en su neumático trasero izquierdo acabó con sus esperanzas de lograr su primer título. Prost ganó, y se llevó el gato al agua por solo dos puntos.

Durante la temporada 1986, Piquet descubrió una manera de aprovechar un diferencial diseñado por Williams, y mantuvo siempre ese secreto a las espaldas de Nigel, compartiendo esa especie de propiedad intelectual únicamente con sus ingenieros. Como dijo en su día el ex-comentarista de Fórmula 1 Murray Walker, «Piquet sería capaz de hacer cualquier cosa con tal de que Mansell se viniera abajo». Y vaya que si sería capaz. La siguiente temporada, lo demostraría.

Nigel Mansell y Nelson Piquet, en México, 1986. – Pinterest

La temporada 1987 no fue precisamente a menos, y su primera mitad estuvo marcada por dos carreras: San Marino y Gran Bretaña. En Imola, Nelson sufrió un accidente en Tamburello que lo dejó con secuelas de por vida en la vista. Nelson optó por ocultar dichas secuelas durante años, pero moderó mucho su estilo de conducción. En Silverstone, Mansell y Piquet pelearían con los dos Williams en una carrera al sprint que terminó ganando el león de Inglaterra

Tras dicha carrera, Piquet comenzó a disparar una serie de declaraciones con el fin de tratar de tirar por tierra el estatus que se había ganado Mansell y así desconcentrarle mediante el empleo de juego sucio. Y vaya que si lo hizo. En Spa y Suzuka dos errores de pilotaje de Mansell (quizá ocasionados por la presión psicológica a la que le había sometido Nelson) se saldaron respectivamente con una colisión con el Lotus de Senna en carrera, y con un accidente en calificación en el que se rompió la vértebra y dio vía libre a Nelson para llevarse el campeonato.

Cuando terminó la temporada 1987, el brasileño se marchó a Lotus, y, en una entrevista para Playboy (cabe hacer un inciso: Nelson era un tipo muy mujeriego, y era el James Hunt de los años 80), dijo la siguiente frase, refiriéndose a Nigel: «¡Es piloto de Fórmula 1! ¿Cómo puede tener una mujer tan fea?», además de referirse a él como un «estúpido». Mansell hizo gala de su caballería y se limitó a responder diciendo que Nelson era una mala persona.

Nunca fueron amigos. 1987 sería el último título mundial de Piquet, antes de pasar dos temporadas en Lotus y otras dos en Benetton. Durante sus últimas cinco carreras, compartió equipo con un tal Michael Schumacher. Mansell pasó una última temporada en Williams, en la que solo terminó dos carreras, ambas en segunda posición a la sombra de un McLaren intratable. Posteriormente, pasaría dos años en Ferrari sin mucho éxito antes de volver a Williams y, por fin, llevarse su primer y único campeonato del mundo en 1992

Así puede resumirse la rivalidad entre Nelson Piquet y Nigel Mansell: dos personalidades muy distintas en un mismo equipo que jamás llegaron a ser afines

Nigel Mansell, ya en Ferrari, y Nelson Piquet, en Lotus. – Reddit

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Entusiastas del pasado

Fallece Sir Stirling Moss, el ‘campeón sin corona’, a la edad de 90 años

Hoy recordamos uno de los acontecimientos de mayor deportividad de la historia, cuyo protagonista ha fallecido hoy en Londres.

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Hoy, la Fórmula 1 se tiñe de luto. En medio del caos originado por el mil veces mencionado coronavirus, la categoría reina del automovilismo ha amanecido conmocionada por el fallecimiento de Sir Stirling Moss, a la edad de 90 años. Moss, que quizá sea el piloto sin títulos que más merecía llevarse un título mundial, llegó a ser cuatro veces subcampeón del mundo, y tercero tres veces, en el intervalo de siete años, entre 1955 y 1961. Sin duda, uno de los pilotos más talentosos de aquella época en la que los coches de Fórmula 1 podían definirse más que literalmente como ataudes con ruedas.

Moss, hasta hoy, era el último superviviente de toda la generación de pilotos que tomó parte en la segunda temporada de Fórmula 1, en 1951. Esta generación de auténticos pilotazos como eran Alberto Ascari, Juan Manuel Fangio o Giuseppe Farina, tenía a Moss como único representante vivo tras el fallecimiento de Robert Manzon en 2015, que a su vez era el último superviviente de la temporada 1950.

Stirling Moss, en la Mille Miglia de 1955, catalogada como su mejor actuación – SC

Moss fue un piloto ejemplar, y clara muestra de ello fue el Gran Premio de Portugal de 1958. En ese Gran Premio, celebrado en el circuito de Boavista, Mike Hawthorn y Stirling Moss luchaban por ser el primer piloto británico en alzarse con el título mundial. Hawthorn sufrió una salida de pista, y Moss salió a socorrerle. Los comisarios de pista también se acercaron, pero Moss les dijo que se fueran, para no ser descalificados por haber sido asistidos por los comisarios para retomar la carrera.

Hawthorn pudo subirse de nuevo a su Ferrari, y se alzó más tarde con la prueba. Sin embargo, fue descalificado, quedándose así sin los siete puntos. Moss, al enterarse de la noticia, fue a reclamar a los comisarios de pista, alegando que Hawthorn no había hecho nada malo. Finalmente, la sanción fue revocada, y el destino quiso que Hawthorn ganara el campeonato el mundo dos carreras después, con una ventaja de un punto sobre Moss. Ese día, Moss se ganó el sobrenombre de ‘campeón sin corona’. En 1962, un accidente en Goodwood dejó a Moss en coma durante un mes, y, tras ese accidente, jamás volvería a correr. El mejor piloto de la historia que jamás fue campeón del mundo.

Mike Hawthorn y Stirling Moss, en 1958 – ESPN

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Entusiastas del pasado

Lauda y Hunt, Prost y Senna… ¿y Verstappen y Leclerc?

Hoy analizamos algunas otras rivalidades que han marcado época en la Fórmula 1. ¿Será la rivalidad entre Max y Charles otra que marcará época?

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La temporada pasada, fue la primera donde pudimos disfrutar de Max Verstappen y Charles Leclerc luchando entre ellos. El holandés afronta la que será su sexta temporada en Fórmula 1, y el monegasco cumplirá su tercera temporada en la categoría reina, la segunda a los mandos del cavallino rampante. En su primera temporada en Red Bull, Max logró ganar su primera carrera con los austriacos en Montmeló, y Charles se alzó con su primera victoria en Spa antes de maravillar al público de casa con una carrera impecable en Monza.

Todo apunta a que estos dos pilotos serán los líderes de la generación que viene, y serán protagonistas de batallas muy bonitas de las que seremos testigos. Hoy, en MomentoGP, analizamos otras rivalidades que han marcado una época en la historia de la categoría reina del motor.

Prost y Senna, en el último podio de ambos – Infobae

Probablemente, la rivalidad más icónica de la historia de la Fórmula 1 haya sido la protagonizada por Alain Prost y Ayrton Senna. El francés contaba con mucha más experiencia cuando el joven brasileño irrumpió en la categoría reina, y lo que comenzaba por una amistad a principios de la temporada 1988, con el fichaje del brasileño por McLaren, terminó en una rivalidad que protagonizó el paddock durante años.

Senna ganó el campeonato de 1988, y comenzó 1989 ya como enemigo directo de Prost. Polémicas en Suzuka ese mismo año y en 1990 acetuaron aun más la rivalidad entre ambos, antes de mostrar señas de reconciliación al final de la temporada 1993. Esa temporada fue la última de Prost, en la que logró su cuarto campeonato. Senna se quedaba con vía libre para lograr el campeonato de 1994, pero perdería la vida en un accidente en Imola, mientras lideraba la carrera por delante de un Michael Schumacher que lideraría la próxima generación de pilotos.

Niki Lauda y James Hunt – La Voz

Otra rivalidad que marcó una década tuvo como protagonistas a Niki Lauda y James Hunt. Ambos se habían enfrentado en categorías inferiores, pero Lauda llegó a la Fórmula 1 antes que Hunt, y ganó el campeonato de 1975. En 1976, Lauda puso tierra de por medio en la clasificación general, pero su icónico accidente en el Nordschleife le apartó de las carreras, y casi de la vida.

Sin embargo, tres semanas después, aparecería milagrosamente en Monza, para defender su título. En la carrera final, bajo una lluvia torrencial que inundó el circuito de Fuji, Lauda decidió abandonar y no arriesgar su vida más bajo esas condiciones, dando vía libre a Hunt para conseguir los puntos que necesitaba para lograr su primer y único campeonato.

Fernando Alonso y Lewis Hamilton, en 2007 – Libertad Digital

2007 fue un año que marcó una época en la historia de McLaren. Los protagonistas de la lucha por el título eran Fernando Alonso, el bicampeón que venía de destronar a Schumacher a los mandos del Renault, y Lewis Hamilton, un joven británico que contaba con el apoyo de Ron Dennis y de McLaren, y que venía de arrasar en la GP2. Fernando y Lewis contaban con el mejor monoplaza de la parrilla, pero Fernando vio que lo iba a tener difícil si quería ser el líder del equipo, pese a que contara con dos títulos a sus espaldas.

Hamilton le puso las cosas muy difíciles a Fernando, y la rivalidad llegó al punto álgido en el Gran Premio de Hungría, donde Fernando perdió tiempo en boxes para llevarse la pole y que Lewis no pudiera marcar tiempo. Esta rivalidad, unida al spygate, desató la locura en las arcas del equipo británico, que terminaron siendo expulsados del campeonato mundial de constructores, y perdieron en Brasil el campeonato de pilotos, ante un Kimi Räikkönen que se alzó con el título tras remontar 17 puntos de desventaja en dos carreras.

Jim Clark y Graham Hill – F1

Otra rivalidad que marcó una época fue la que protagonizaron tanto Jim Clark como Graham Hill en los años sesenta. El primero ganó dos campeonatos del mundo en 1963 y en 1965, y Hill ganó en 1962 y en 1968. Fue una época muy complicada en la que la seguridad era nula, y esta carencia de seguridad hizo que uno de los múltiples accidentes que había cada Gran Premio le costara la vida a Clark. Hill moriría en 1975, en un accidente de avioneta.

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