Fórmula 1

La fiabilidad, aspecto clave en la Fórmula 1 para 2018

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Uno de los aspectos clave en la Fórmula 1 para este año 2018 va a venir dado por la obligatoriedad de conjugar dos elementos aparentemente incompatibles como son la durabilidad de las piezas de los motores y el rendimiento de los mismos.

En aras de una mayor estabilidad en los presupuestos de los equipos, la FIA ha endurecido los cambios de motor en la Fórmula 1, de modo que muchos elementos de las unidades de potencia tendrán que aumentar su vida útil, en algunos casos hasta el 50% y sólo tres motores se podrán cambiar a la largo de la temporada.

Fuente: F1.com

La idea del Alto Organismo federativo es llevar a la Fórmula 1 un modelo de fiabilidad similar al que se ha llegado alcanzar en el Mundial de Resistencia, donde sí se ha producido esa compatibilidad entre motores cada vez más fiables y eficientes, chasis más duros y un aumento creciente en el rendimiento de esos propulsores.

Así pues, en una temporada que además contará con una carrera más que en 2017, los motores de los monoplazas del Gran Circo tendrán que ser aún más resistentes. 

Según la nueva normativa, cada bloque de calor, el turbo y la unidad MGU-H deberían durar a partir ahora una media de siete carreras, frente a las cinco de 2018. Pero es que cada unidad del MGU-K, las baterías y la caja electrónica tendrían que aguantar entre 10 y 11 carreras, esto es, un 50% más que el pasado año.

Fuente: F1.fr

El reto, pues, es titánico ya que los cuatro fabricantes de motores (Mercedes, Ferrari, Renault y Honda) tuvieron ya bastantes problemas para garantizar una fiabilidad cuando menos estable, aunque es cierto, que estos problemas no fueron iguales para cada una de las marcas citadas ni en la misma medida.

De todos los fabricantes actuales, sólo Mercedes logró alcanzar un nivel de fiabilidad aceptable, cuyos equipos de clientes sólo necesitaron de un único tren motriz completo para las seis primeras carreras del año, incluyendo sus respectivos entrenamientos libres.

Además, ninguno de sus pilotos sufrió ningún tipo de penalización por el reemplazo de un elemento del motor. De hecho, el cambio de motor que llevó a cabo Mercedes en Brasil con el monoplaza de Hamilton y que le relegó a la última línea no se debió a razones de fiabilidad sino para aprovechar su salida de pista en la calificación y actualizar su unidad de potencia.

Nada que ver, por ejemplo, con el ingente número de penalizaciones que los distintos cambios de motor que McLaren tuvo que asumir por problemas graves de rendimiento con los motores Honda de sus pilotos Fernando Alonso y Stoffel Vandoorne durante 2017. Una falta de fiabilidad que hace prever que a Toro Rosso le espera un calvario similar en 2018.

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