Fórmula 1
El Fórmula 1 en tu garaje: de la pista a las calles
En tan sólo un par de segundos, un Fórmula 1 acelera a la velocidad a la que un avión debería despegar del suelo. Siendo algunas de las máquinas más complejas del planeta, todo lo que ves en uno de estos coches está diseñado para incrementar su rendimiento, para limitar el peso y conseguir arañar hasta la última milésima de segundo al cronómetro: Los materiales, el motor, el chasis…
Pero, en el fondo, siguen siendo eso: coches. Al fin y al cabo «simplemente» hacen lo mismo que un coche de calle, como el tuyo o el mío, solo que mucho más rápido… y sin aire acondicionado. Por ello, en esta sección de MomentoGP, me gustaría explicar la cercana relación entre los coches de competición y los coches de calle ya que, además de por el mero hecho de disfrutar de la pasión del mundo del deporte de motor (y de la pasta que ganan en premios y publicidad), las empresas automovilísticas también utilizan los circuitos de todo el mundo a modo de laboratorio para desarrollar la tecnología que aplican a sus coches de calle. Esto lleva siendo así desde que se inventó el coche y así seguirá hasta que volvamos a ir al trabajo a caballo.

Stefan Johansson en Mónaco, 1985 (Foto: Reddit)
Allá por 1896 un joven nacido en un pueblo al Oeste de la ciudad americana de Detroit consiguió inventar su propio «cuadriciclo». No era gran cosa, pero había llegado a fabricarlo él sólo a base de experimentar con los motores de las máquinas que trabajaban en la granja donde se crió. Tres años más tarde, se acercó a la compañía donde trabajaba (Edison Illuminating) y fundaron la «Detroit Automobile Company». El joven en cuestión no era ni más ni menos que Henry Ford. Sin embargo, a pesar de su gran talento, la compañía pronto entró en bancarrota debido a que éste se limitaba a competir en carreras contra otros fabricantes de la época para demostrar la superioridad de su vehículo y seguir mejorándolo, pero sin llegar a vender una sóla unidad al público. Al cabo de un tiempo, la relación de Ford con sus inversores no hacía más que empeorar, por lo que terminó dimitiendo para crear su propia empresa, la «Ford Motor Company», que se haría famosa no sólo por sus grandes éxitos comerciales, sino por sus impecables actuaciones en el mundo del deporte de motor.
Y a este lado del charco no fue muy distinto, ya que los ahora famosos «Grand Prix» de la Fórmula 1 empezaron de la misma forma. Pero vamos a saltar ya a la parte técnica.
Los recién llegados a este mundillo pueden creer que, tratándose del «corazón» de todo vehículo, los actuales coches de competición están construidos a partir de enormes motores que bien podrían ser montados sobre naves espaciales… pero la verdad es que no. Los actuales motores V6 turbo de 2.6L que impulsan los F1 de hoy en día son incluso más pequeños que el del coche que tienes aparcado en el garaje. Su secreto es la precisión, no la fuerza bruta (porque más vale maña que fuerza, vaya).
Pero esto no siempre fue así. A principios del siglo pasado, nombres como Ford, Ferrari y Mercedes entre muchos otros, ya eran los protagonistas de los circuitos de todo el mundo. Batiéndose en duelo para ver quién era capaz de construir el ataúd metálico más veloz del planeta, creando leyendas del deporte como Fangio, Farina o Ascari. Estos hombres se harían famosos por desafiar a la muerte en prácticamente cada curva, ya que los ingenieros de entonces pensaban que para ir más rápido sólo se necesitaba más potencia, por lo que simplemente había que añadir más cilindros al motor. Sencillo, ¿Verdad?, Pues lo cierto es que al colocar aquellos motores tan pesados al frente de los coches, la dirección se volvía una pesadilla, por lo que no era nada fácil encontrar el punto de equilibrio entre peso y potencia.

Alberto Ascari en su Ferrari 375 de f1 en 1950 (Foto: Pinterest)
Hasta que un buen día, para poder exprimir al máximo los motores, los ingenieros decidieron aprovechar un descubrimiento, lo creas o no, en el campo de la artillería militar. Porque en realidad, los motores de combustión interna son como un cañón: una explosión que «dispara» un pistón a lo largo de un cilindro. Para aprovechar al máximo la fuerza generada por la explosión, decidieron reducir la llamada «luz» (o «windage» en inglés) del pistón: el hueco libre entre el pistón y la pared del cilindro por la que se pueden escapar los gases y desperdiciar parte del empuje de la combustión. Sin embargo, si este espacio es demasiado reducido, se podría crear demasiada fricción entre estos dos elementos, haciendo que se encajen y gripando el motor.
Hoy en día los motores de F1 están fabricados de una forma tan precisa que este pequeño espacio es prácticamente inexistente. De hecho, no se puede arrancar el coche en frío sin dañarlo. Es necesario inyectar agua y aceite a una temperatura exacta hasta tres horas antes de intentarlo para que el tamaño de los componentes sea exactamente el requerido para un movimiento correcto. Es más, la tolerancia en su fabricación es tan mínima que cuando se dilatan debido al calor están totalmente unidos. Pero gracias a esto se pueden obtener unos resultados asombrosos en potencia (muy cerca de los 1000 caballos) con los pequeños V6 turbo actuales, muy inferiores en peso a las bestias de metal de los años 50.
Así que, aunque los motores de F1 compartan el mismo diseño que un motor corriente (un pistón que se mueve a lo largo de un cilindro haciendo rotar un eje que mueve las ruedas), tu coche explotaría si alcanzase siquiera la mitad de las revoluciones de las que es capaz un coche de la categoría reina (15000rpm) por el calor y la presión en los cilindros. Aun así, un diseño minucioso y una fabricación precisa de los pistones y los cilindros no sólo ha conseguido que los motores de nuestros coches puedan alcanzar niveles de potencia bastante altos, sino que también ayuda a aprovechar cada gota de combustible que se prende, haciendo motores cada vez más responsables con el medio ambiente (y con nuestra cartera) sin sacrificar ese extra de potencia bajo el capó.
Fórmula 1
Carlos Sainz cierra su primera temporada en Williams orgulloso
El equipo Williams puso punto final a la temporada de 2025 de Fórmula 1 en Abu Dabi con sensaciones positivas y un objetivo clave cumplido, el quinto puesto en el Campeonato de Constructores. Un resultado que confirma la progresión del equipo a lo largo del año y refuerza la confianza para la siguiente temporada, 2026.
Carlos Sainz, protagonista de esta nueva etapa del conjunto británico, reconoció que el Gran Premio no fue precisamente brillante en lo deportivo. “No hemos estado fuertes todo el fin de semana y hoy fue una carrera normal, sin grandes novedades”, explico el piloto madrileño tras cruzas la meta. Williams apostó por una estrategia de una sola parada pero el ritmo no permitió sacar mayor partido. “Nos vimos atrapados en un tren de DRS, así que no pudimos hacer mucho más”.
Más allá del resultado puntual, Sainz quiso poner el foco en la temporada en su conjunto, que calificó como muy positiva, en donde han conseguido dos podios con el español: “Es una temporada de las que estar orgulloso. He mantenido mi estilo, he mejorado progresivamente junto con el equipo y terminamos en buena forma”, señaló. El piloto madrileño destacó especialmente el valor del quinto puesto en constructores, un objetivo ambicioso que finalmente se hizo realidad: “Lo conseguimos, así que estoy increíblemente feliz”.
Desde el muro, el director del equipo, James Vowles valoró el cierre de temporada como el inicio de algo más grande. “Esto marca el final de un 2025 realmente exitoso”, afirmó, antes de subrayar que el equipo ya mira hacia adelante, con pruebas inmediatas y el desarrollo del monoplaza de 2026 en marcha. “Hemos construido una base sólida. Es el comienzo de nuestro viaje”, concluyó.
Williams despide así una temporada de consolidación, progreso, con buenos resultados y un proyecto que empieza a mirar de tú a tú el Top 3 de la parrilla.
Fórmula 1
Norris, tras ganar el campeonato: «Se lo dedico a mi familia, mi equipo y para todos en McLaren»
Lando Norris se ha proclamado campeón del mundo de Fórmula 1 2025 tras cerrar la temporada en el Gran Premio de Abu Dabi, culminando un año extraordinario para el colectivo de McLaren, tanto a nivel personal como profesional. El piloto británico consigue así su primer título mundial después de una temporada intensa y muy disputada hasta el final.
Visiblemente emocionado, Lando Norris quiso dedicar el campeonato a quienes le han acompañado durante todo el camino: “¡Lo logramos, Campeón del Mundo! Esto es para todos los que me han apoyado en este camino. Para mi familia, para mi equipo y para todos en McLaren”. El británico reconoció también el nivel de sus principales rivales, destacando el valor de haber competido contra Oscar Piastri y Max Verstappen en un campeonato tan exigente: “Son competidores increíbles y ha sido un privilegio luchar con ellos este año”.
Desde el otro lado del box, Oscar Piastri felicitó a su compañero y valoró muy positivamente la temporada del equipo. El australiano aseguró que la lucha interna fue fantástica y que, pese a que tomaron un riesgo con la estrategia en Abu Dabi y funcionó, no consiguieron alcanzar el ritmo de Verstappen. Aun así, se mostró optimista de cara al futuro: “Aprovecharemos todo lo aprendido y llegaremos a 2026 como un piloto más fuerte”.
El director del equipo, Andrea Stella, calificó el título como “un logro extraordinario” y subrayó el trabajo colectivo realizado en Woking. McLaren no solo celebra el campeonato de pilotos, sino también el de constructores, el décimo de su historia y el primero desde 1998. “Este éxito es el reflejo de nuestra unidad y de mantenernos fieles a nuestra cultura incluso en los momentos más exigentes”, afirmó Stella.
Con 14 victorias y 34 podios entre sus dos pilotos, McLaren cierra una temporada histórica que jamás olvidaran, y ponen el broche de oro a un 2025 que devuelve al equipo papaya a lo más alto de la Fórmula 1, con la mirada ya puesta en el siguiente reto, la temporada de 2026.
Fórmula 1
Lando Norris, nace un nuevo campeón en la noche de Abu Dabi
Yas Marina amaneció con la tensión de una final mundial. Última carrera del año, 58 vueltas para decidirlo todo y tres candidatos separados por apenas 16 puntos. Lando Norris (408), Max Verstappen (396) y Oscar Piastri (392). Coincidían en las tres primeras posiciones de parrilla.
La carrera comenzó con el guión más esperado, Verstappen defendiendo con contundencia su pole y Norris perdiendo posición frente a un agresivo Piastri, que realizó un espectacular exterior sobre su compañero. Desde ese momento, el británico quedó tercero, en la zona exacta donde aún retenía el campeonato, pero presionado por Charles Leclerc vuelta tras vuelta.
Verstappen trató de imponer su ritmo desde el inicio, gestionando una posible degradación y preparando un escenario táctico con el que ralentizar el grupo en fases clave para la carrera. McLaren, por su parte, apostó por la defensa directa de Norris, incluso sacrificando a Piastri al alargar su primera parada para cubrirse de posibles coches de seguridad. El primero en entrar a boxes fue Russell.
Uno de los momentos críticos llegó con la intensa batalla entre Norris y Yuki Tsunoda, que defendió con dureza para ayudar a su compañero de equipo, Verstappen. El británico adelantó por el exterior en una maniobra límite revisada por los comisarios, pero finalmente solo el piloto japonés fue sancionado con cinco segundos.
Tras las paradas, Verstappen se mantuvo al frente con una estrategia sólida a una parada mientras que Norris quedó tercero, posición que debía de conservar para proclamarse campeón. Leclerc, su principal amenaza, redujo la distancia, pero nunca llegó a estar realmente en zona de ataque. Piastri, con neumático fresco, tampoco puedo acercarse lo suficiente a Verstappen como para presionar por la victoria.
Los últimos giros fueron un ejercicio de control absoluto por parte de Norris. A falta de cuatro vueltas, el británico tenía el título en sus manos. Tras 58 vueltas de una tensión máxima, el desenlace de la carrera y de la temporada llegó a su fin. Max Verstappen ganó la carrera, pero Lando Norris cruzó la meta tercero y se proclamó campeón del mundo por primera vez, por apenas dos puntos de diferencia con Verstappen. Su compañero Piastri, quedó segundo.
El piloto de McLaren dio su vuelta de honor entre lágrimas, culminando un año en el que pasó de no empezar con muy buen pie, a coronarse Campeón del Mundo de 2025.
La Fórmula 1 tiene un nuevo rey, y su nombre es Lando Norris.
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